martes 8 de noviembre de 2011

El menos malo es el mejor.

"El menos malo es el mejor", resume perfectamente lo que pude acabar de comprobar en el debate de ayer, y lo que muy a mi pesar y supongo que para el de muchos otros que opinan como yo, es lo que nos vuelve a tocar durante los próximos 4 años, gane quien gane las elecciones. Esta frase, ya mítica dentro de mi imaginario, fue en realidad el slogan de campaña de un político costaricense, del cual os hablaré unas líneas después. Pero antes, quisiera compartir con vosotros cómo vi el "debate de ayer", entiéndase "el futuro de mañana".

Ayer "debatieron" Mariano Rajoy y Alfredo Pérez Rubalcaba **, los dos principales aspirantes a la presidencia española, que no los únicos. Y digo debatir por decir algo, porque lo que vi fue un monólogo (bueno dos, uno de cada uno) en el que parece que a ratos se intercambiaron sus papeles, y en el que en las pocas veces en que alguno de los dos políticos se salía de su monólogo y la cosa empezaba a parecer un debate, todo era rápidamente reconducido por el señor Campo Vidal, un moderador invisible que sólo aparecía para devolver a los actores a su zona de confort.

Lo que vi ayer podría resumirse en un Mariano Rajoy aferrado a un guión que siempre dice lo mismo (o sea, nada) pero que todavía parece no saberse (miró sus páginas casi 600 veces por 48 que lo hizo Rubalcaba) y cuyo programa electoral una joya pero no por sus propuestas, si no por la milimetrada ambigüedad con la que está escrito (puedes descargártelo aquí y aprender cómo no decir nada en 212 páginas). Para mí, el momento cumbre de su intervención, fue las 4 veces en que Mariano supuestamente se equivocó al decirle el nombre de su adversario (un tío al que ve cada día en el Parlamento), supongo que con el fin de bajarle la autoestima, y supongo también que recomendado por algún iluminado asesor que seguramente se acababa de leer el último manual americano sobre “cómo ser un líder y que el otro aprenda”.

Por su parte, Alfredo P. Rubalcaba me descubrió un ser que nunca se ha creído de verdad sus posibilidades de ganar, y por lo tanto, me mintió. De hecho, sólo le faltó llamar señor presidente a Rajoy. Eso sí, para disimular un poco, hizo honor al slogan de campaña de su partido y salió a “pelear por lo que quería”, aunque sólo en las formas pero nunca en el fondo, pues su único guión fue intentar demasiadas veces dejar en evidencia a Rajoy, para demostrarnos a todos que éste no se sabía su programa. Para mí, el momento más divertido de su intervención fue cuando sacó esa mezcla de periodista que todos llevamos dentro, mezclado con la insistencia del abogado interpretado por Tom Cruise en “Algunos hombres buenos”. Y entonces, cuando parecía que faltaba poco para que le preguntase a Rajoy "si había ordenado él un código rojo", va y aparece el señor Campo Vidal y se carga la parodia a la española de esta mítica escena.

En definitiva, si no lo visteis, sinceramente no os perdisteis gran cosa, más que a dos señores que sí, puede que tengan sus propios principios, pero que están muy alejados del final que muchos esperamos. Aquí un resumen del "debate":

Por todo esto y visto lo de ayer, quiero recuperar desde aquí la campaña del aspirante a la presidencia de Costa Rica del año pasado. Un tipo llamado Luis Fishman, que tuvo los cojones de sacar una campaña cuyo concepto era “El menos malo”, una honestidad brutal que duele donde más te puede doler y que indignó a muchos costarricenses. La pieza central de su campaña era un spot que asumía la mediocridad de la clase política del país y que se regodeaba en torno a ella en un delirante ejercicio visual que como mínimo te hacía llorar de risa, pero por lo menos no te dejaba indiferente.

Para mí, esa campaña en realidad no debería haberse quedado allí, y podría haber sido el punto de partida de una campaña mucho más ambiciosa, de algo mucho más profundo, una reflexión de un partido que a su vez fuese la semilla de otra reflexión, esta vez a nivel de todo el país, para asumir que la clase política quizá estaba acabada y por eso mismo, iniciar el nacimiento de otra. O qué sé yo, tal vez el inicio de un 15-M a la costaricense. Pero no, Luis Fishman no ganó, y de hecho, se vio obligado a retirar su spot debido a las críticas recibidas.

Personalmente para mí este spot es una joya que sólo puede ofenderte si eres tan incauto como para no darte cuenta (o tal vez porque eres tan iluso que precisamente es en ese momento cuando asumes que lo eres y eso no es plato de buen gusto para nadie) que en la clase política actual gobierna la mediocridad, y que no serán ellos o un cambio de gobierno los que te solucionen la vida, porque eso únicamente depende de cada uno de nosotros.

Por eso me parece que Fishman, tal vez sin saberlo, o sí, te viene a decir con una honestidad impropia de los políticos lo que es: “por lo menos, ya que no parece que te moleste o te importe que tu vida la gobiernen unos mediocres, disfruta mientras te la mete doblada el menos malo”. Incluso les daba la excusa perfecta para, si no estaban de acuerdo con su premisa, la gente reflexionará de verás e hiciesen algo al respecto.

Sin más, les dejo con el spot, para que juzguen, critiquen o lo adoren por ustedes mismos, y desde aquí, les propongo a los candidatos españoles que lo vean, porque por muy evolucionados que se crean, creo que deberían dejar de escuchar tanto a sus asesores y escucharse más a ellos mismos, aunque sólo fuese por un momento.

Sólo así podrían como mínimo preguntarse si con sus campañas y programas, “el menos malo” son ellos.


** Para que no te quede ninguna duda, los links a las biografías de los candidatos están cambiados a posta. Porque en el fondo y en la forma, estos menos malos son más de lo mismo.